Orlando: del camión al transporte de vehículos

Tras llegar de Venezuela, Orlando recorrió durante mucho tiempo España y Europa al volante de un camión. Hoy, instalado en Valladolid con su familia, este conductor autónomo ha encontrado en Hiflow lo que el camión no le ofrecía: volver a casa por la noche con los suyos.

La elección de la libertad

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¿Su mejor recuerdo profesional en España? El camión por las carreteras nacionales y las noches al raso en pleno campo, bajo la luna y las estrellas, escuchando a los animales. Después llegaron las rutas internacionales, Madrid-París dos veces por semana, y con ellas una certeza: «Pues el camión, aunque era bien remunerado, el sacrificio que haces está mal pagado, que es estar lejos de tu familia.»

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Tras una etapa repartiendo paquetes (Uber, Amazon, Glovo), recordó a un antiguo compañero que le había hablado de un oficio peculiar: llevar coches de un punto A a un punto B. Tras hacerse autónomo, se inscribió en Hiflow y descubrió la dimensión del sector: «No tenía ni idea de que se movían tantos coches a diario en España.»

Muchas misiones, sí, pero también libertad. «Como autónomo tenemos una gran ventaja y es que podemos gestionar nuestro tiempo.» Un imprevisto, un cumpleaños, una cita médica: ahora es él quien decide cuándo se pone en ruta.

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Hiflow, un aliado en la carretera

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Orlando utiliza varias plataformas de transporte de vehículos. La primera ventaja de Hiflow, en su opinión, es su aplicación móvil. «La aplicación es sumamente sencilla», destaca, antes de valorar una herramienta fotográfica práctica y precisa para realizar el peritaje del vehículo.

Otro punto fuerte: las misiones suelen publicarse con varios días de antelación, lo que le permite organizar su agenda. Elige una primera misión y luego encadena las siguientes para realizar varios trayectos y volver a casa a dormir.

Cuando surge un imprevisto, como un cliente ilocalizable a la hora de recoger un coche, sabe que puede contar con el equipo de soporte: «Las resoluciones siempre han sido buenas, por no decir extraordinarias.» Y en cuanto a los ingresos, la conclusión es clara: «se gana bien».

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Valladolid, el cruce de caminos del noroeste

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Orlando descubrió Valladolid por casualidad, al canjear allí su carné de conducir. Cautivado por una ciudad «bonita, pequeña, cómoda, limpia y ordenada», la convirtió unos años más tarde en su punto de partida para el transporte de vehículos.

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Para un conductor autónomo, la ciudad es sobre todo un punto estratégico: «De las ciudades grandes, Valladolid es la más pequeña y de las pequeñas es la más grande.» Según él, está incluso mejor situada que Madrid: para ir a Galicia, León o Gijón desde la capital, hay que pasar obligatoriamente por Valladolid. La Ruta de la Plata baja hacia Sevilla y Cádiz, Bilbao queda a un pequeño desvío, y todas las ciudades de Castilla y León (Burgos, Zamora, León, Segovia, Salamanca) generan misiones. ¿Sus trayectos largos favoritos? Valladolid-Barcelona, Valladolid-Sevilla y Galicia, desde donde es fácil encontrar viajes de vuelta.

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El único inconveniente: el transporte público local es menos denso que en Madrid. Autobuses con horarios limitados, taxis poco fiables, sin VTC. Orlando lo compensa con su red de contactos: usuarios habituales de BlaBlaCar con los que intercambia el teléfono y conocidos dispuestos a llevarlo. Sabiendo que los primeros trenes de la mañana hacia Madrid siempre van llenos, reserva sus billetes con la mayor antelación posible.

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La mentalidad necesaria

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Para Orlando, el oficio empieza con una certeza: «Si no te gusta conducir, vas mal.» También hay que ser proactivo y saber buscar soluciones, ya que los horarios de autobús o tren no siempre encajan con los de las misiones.

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Pero la cualidad que sitúa por encima de todo es el respeto, hacia los clientes, el equipo de Hiflow y el personal de las campas de vehículos: «Donde tú das respeto, el respeto viene hacia ti.» Una actitud que le da buenos frutos. Un día, a pesar de tener fiebre, realizó una entrega cerca de Valladolid. Por teléfono, la clienta notó su voz cansada. Conmovida por su compromiso, le reservó una acogida que no ha olvidado: «Cuando llegué la señora me estaba esperando con un té y una pastilla.» Encuentros como este son los que hacen que este oficio valga la pena.

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Hiflow

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